Experiencia: Nicolás Alfredo Mathieu Giménez

Me llamo Nicolás Alfredo Mathieu, tengo 39 años y hace aproximadamente 5 años que soy miembro de la Soka Gakkai Paraguay. Conocí la ley a través de mi amigo Fernando Mongelós.

Para comenzar a contarles un poco mi experiencia de vida, quiero decirles que cuando tenía 5 años mis padres se divorciaron, siempre crecí con la mentalidad de que mis padres debían estar juntos y cuando fui creciendo fui muy rebelde, en el colegio ya le di dolores de cabeza a mis padres, papa estaba en ciudad del este y mi mamá en Asunción. Yo vivía en casa de mis abuelos con mi mama y mi hermana, mi abuelo era como mi papá.

Cuando tenía 14 años mi abuelo falleció, y fue ahí que empecé a fumar y consumir bebidas alcohólicas, una que otra vez fume un poco de marihuana con los amigos para no quedar mal con ellos, así fue que mamá me mando a vivir con mi papá. No puedo contar todo lo que hice sufrir a mi papá porque me faltaría tiempo, pero resumiendo me accidente en la moto que él me había dado, tumbe y choqué su auto sin su permiso y más de una vez tuvo que sacarme de la comisaria y aprietos escandalosos. Ya se imaginarán el daño que cause, Cuando cumplí 22 años me hice uno de los jefes de la barra del club Olimpia acá en Ciudad del Este.

Empecé a consumir cocaína y me volví adicto por los juegos electrónicos de los casinos. Tuve una hija la cual no creció conmigo por cuestiones de mi desorden de vida. A los 4 años se fue con su mamá a la Argentina y desde entonces no la volví a ver. Después le conocí a una buena chica, pero mi estilo de vida la hizo sufrir mucho. Ya tenía como 28 años y ella me dio dos hijos. Yo seguía con mi vida desordenada sin poder darle un equilibrio económico a mi familia en ese tiempo, teníamos 2 hijos varones, yo era muy violento y mis vicios hicieron que nos separemos.

Ahí, empezó mi calvario, no podía creer que había perdido mi familia, el dolor era tremendo, siempre dije que no cometería el error de mis padres, y vaya como termine en ese momento. Yo fui compañero de Fernando Mongelós en una empresa y nos hicimos muy buenos amigos.

Él siempre me alentó y conocía a pleno mi vida. Cuando ya estaba separado de mi familia alquilé una piecita a 2 cuadras del kaikan, conocía el budismo y participe de algunas reuniones pero nunca le di importancia. Un día Fernando me dijo que le diera solo 2 meses para que me pueda mostrar el camino de la felicidad. Yo le dije que no, que ya intentaron ayudarme los de la iglesia católica y evangélica, y que yo ya no creía en nada. Yo estaba muy deprimido y nada de lo que la gente me decía me importaba, ni siquiera escuchaba a mis padres y me encerraba por varios días sin salir de mi pieza, solo deseaba morir y poder dejar de sufrir. Y no dimensionaba el tremendo daño que me hacía yo mismo. Pasaba días amanecido sin comer dentro de un casino tirando lo poco que ganaba de dinero.

Tuve el privilegio de conocer varias religiones y poder entender muchas cosas, costumbre entre otras culturas y poder tener el valor de decidir qué es lo que realmente estaba buscando. Un día Fernando me invito a cenar y volvió a insistir con llevarme a las reuniones durante solo 2 meses, y que luego yo tendría la palabra final, si decidía quedarme o irme, de eso ya hace casi 5 años. Meses después recibí mi Gohozon y me hice miembro de esta hermosa Organización, La Soka Gakkai.

Fui asistiendo a las reuniones, compartiendo experiencias y adquiriendo sabiduría a través de la práctica, empecé a ver más claro las cosas, deje la barra de Olimpia abandone una grupo al cual pertenecía, que se dedicaban al tráfico internacional de drogas, deje de consumir por completo la cocaina y deje de frecuentar casinos, pues veía todo más claro, empecé a luchar por mis objetivos y metas, ya alejado de todo mi primer objetivo era recuperar a mi familia, después montaría mi propia empresa y lucharía con mi familia por conseguir mi casa propia y mi vehículo. Me hice una promesa a mí mismo, que iba a demostrar al mundo que yo puedo y el poder que tiene el Daimoku a través de la fe.

Pude mostrarle a la mamá de mis hijos el poder de la Ley, ella hoy en día también es miembro de la Soka gakkai. Recupere a mi familia después de 6 largos años de lucha, la mama de mis hijos había recibido gohonzon y unos meses después decidió darme otra oportunidad. El budismo de NICHIREN es grandioso e inexplicable. Hoy en día tengo mi propia empresa montada, con mucho trabajo y tengo mucho éxito, la mamá de mis hijos como compañera de lucha y a toda mi familia reunida a mi lado.

La ley nos enseña algo muy importante, “Si yo cambio, automáticamente cambia mi entorno”. Es tan profundo el budismo que llevaría una eternidad poder entender todo, pero la práctica te da la sabiduría de entenderlo todo en este preciso momento. Pude entender mi Karma y casi siempre que algún obstáculo se presenta, miro más allá de mis ojos y ya se lo que se está presentando para poder transformar lo malo en bueno y veneno en medicina.

Hoy quiero decirles que mi lucha diaria es conmigo mismo, pues todavía me queda mucho por corregir en mi vida, no soy una persona perfecta, pero tengo la certeza que las semillas que voy plantando muy pronto darán frutos, tengo la convicción de que nada ni nadie puede derrumbarme. Estoy en la etapa de mi vida donde me toca mostrarles con pruebas reales que la Soka Gakkai es una gran familia, les puedo dar pruebas reales a todos de que el Daimoku transforma nuestras vidas a través de la fe.

Hoy soy una persona que primero piensa antes de actuar, hoy me considero mucho más maduro aunque todavía falte mucho. Les pido a todos los miembros que no se cansen de entonar Daimoku, y luchemos siempre por el kosen rufu. Estoy Eternamente agradecido a mi compañero de lucha. El señor Fernando Mongelós, por que a pesar de las dificultades nunca pero nunca me soltó de la mano.

MUCHAS GRACIAS A TODOS!

SEGUIRÉ LUCHANDO INCANSABLEMENTE POR CUMPLIR MIS OBJETIVOS BASÁNDOSE SIEMPRE EN MI REVOLUCIÓN HUMANA Y TOMANDO DE EJEMPLO A NUESTROS GRANDES MAESTROS TSUNESABURO MAKIGUCHI, JOSEI TODA Y DAISAKU IKEDA.