Experiencia: Chiemi Shirai

Soy Chiemi Shirai, pertenezco al Cabildo Torre de Tesoros, practico el budismo de Nichiren Daishonin hace 12 años y he tenido numerosas e incontables experiencias.

Hoy quiero compartir con ustedes, la más reciente. Ratificando que la ley primaria del universo es Nam myoho renge kyo.

Tengo 3 hermanos varones que están viviendo en Japón, y mi padre tuvo que viajar allá hace tres años por problemas de salud. El 14 de abril de este año a las 06:00 de la mañana me llama mi hermano mayor para informar que mi padre fue internado a causa de un infarto y que debido a la reciente cirugía que tuvo según el médico de cabecera, le comunicó que ya no se puede hacer nada, que deberíamos estar todos preparados que es cuestión de días nada más y que nos pongamos de acuerdo para despedirlo.

En ese instante sentí una impotencia, un sufrimiento inmenso, hasta ahora lo siento con solo recordar, no sabía si llorar, gritar o guardar silencio por no poder estar en Japón con mi padre. Entonces respiré profundo y me senté frente a mi Gohonzon, me quedé un buen rato en silencio y me vino en la mente la frase del gosho de la Felicidad en este mundo: “Sufra lo que tenga sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida y siga entonando Nam myoho renge kyo, pase lo que pase”.

Me armé de coraje y entoné Nam myoho renge kyo, todos los días y con todas las fuerzas desde lo más profundo de mi corazón, al quinto día mi hermano me vuelve a llamar para avisarme que nuestro padre salió de terapia intensiva y pasó a la sala de observación, transcurrieron los días, luego pasó a la sala de recuperación y después la de fisioterapia. Fue una sensación de esperanza, estuvo prácticamente dos meses internado y el día 04 de Junio salió de alta, actualmente se encuentra con mucho cuidado, pero estoy tan feliz al saber que mi padre logró vencer de una vez su problema de salud.

Como dice el Dashonin: “Para cumplir nuestros deseos, necesitamos armarnos de bravura y perseverar en la práctica budista hasta que nuestras oraciones sean respondidas.” Es así mismo todo, tiene su tiempo y no existe ninguna oración que queden sin respuestas. Debemos ser constantes, valientes y confiar en nosotras mismas a fin de experimentar la alegría ilimitada de la ley.

Muchas gracias por la oportunidad de poder compartir mi experiencia.